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lunes, 19 de enero de 2026

TUXTLA / 11 años de sufrir un calvario... Pero no pierden la fe

Padres enfermos, sin recursos económicos, velan por su hijo en estado casi vegetal.



"El Señor es GRANDE", dice en una hoja de papel colocada en la cabecera del joven. A un lado hay otro mensaje que dice "Jesús obrará en ti". El joven no puede leerlo, pero los padres sí. Y eso los ha mantenido de pie cuando, literalmente, ya no pueden más. Los dos están enfermos, pero el estado de su hijo es crítico. Llevan luchando contra viento y marea, 11 largos años. A veces están a punto de rendirse, pero su fe en Dios y su esperanza de que la gente los apoye, los mantiene con ánimo. 


Gloria Montejo Álvaro, es una mujer menuda de tamaño, pero gigante en fe y esperanza. Ella se congrega en la Iglesia Adventista del Séptimo Día de la Colonia La Azteca. Asiste poco, pues pasa mucho tiempo cuidando de su hijo. 


Una vez por año visita alguna de las iglesias aledañas, como la colonia Castillo Tielmans, Moderna, Los Pájaros, entre otros. Algunos hermanos de buen corazón la han apoyado, pero es muy poco y esporádicamente. Su necesidad económica es grande y continua. 



El calvario para la familia comenzó 11 años atrás. Recientemente el joven estuvo internado en el IMS y le dieron de alta al tener una leve mejoría, el año pasado.


El dictamen médico indica que el joven padece epilepsia y un estado severo por traumatismo craneoencefálico; tuvo un golpe fuerte en la cabeza por sus convulsiones, lo que lo ha dejado casi en estado vegetal.



El joven no puede caminar o moverse por sí mismo, ni siquiera puede ser alimentado por la boca.  Sigue una rigurosa dieta que se le suministra por sonda de gastrostomía: Le dan tres tomas al día de 466 ml cada una, a las 7 de la mañana, una de la tarde y 7 de la noche. La dieta consiste en byn, fórmula equilibrada, simisure proteina y aceite de olivo; todo eso es de un costo elevado.


Con una voz a punto de quebrarse, de pie, a un lado del sillón donde yace su hijo inmóvil, y acompañando a su esposa, el padre de familia cuenta lo ocurrido recientemente. "Mi hijo se me puso grave, eran las 3 de la mañana, no había taxis así que lo bajé cargando hasta el libramiento Sur, donde pudimos tomar un transporte público", cuenta.


Con el esfuerzo realizado, el hombre tuvo sangrado en su miembro reproductor masculino, pues para colmo de males tiene problemas de la próstata. 


Por eso no puede trabajar con normalidad y escasean los recursos económicos para el tratamiento y la dieta de su hijo. El bote del polvo byn cuesta 350 y le dura solo dos días. "Por favor ayúdennos, tóquese el corazón", dice el hombre.



Con estoicismo, pero sobre todo con fe y con esperanza, la pareja sigue de pie y sigue luchando por su hijo, hasta que Dios diga la última palabra. Cada día es un milagro auténtico, porque sólo Dios sabe cómo comen y le dan de comer a su hijo. A este dolor se agrega la aflicción por pagar la renta mensual, el agua y la luz, el gas y otros gastos propios de cada familia. Gastan también en los viajes de taxi para cada consulta en el hospital Gómez Maza.


La humilde vivienda en que sobreviven se encuentra en la Calle Jardín Manzana 30 Lote 23, sin número, de la colonia 6 de Junio, al sur Oriente de la capital chiapaneca.



Al terminar de hablar, el hombre le da la palabra a su esposa Gloria. Al señalarla dice: "mi esposa también está enferma, es diabética, tiene osteoporosis, ya casi no mira y otras enfermedades que le han sido detectadas".


Gloria habla poco, intenta sonreír mostrando la fe y la esperanza que la caracteriza. Dice que todo lo deja en las manos de Dios, tanto la condición de su hijo como el pedido de ayuda que hace a la ciudadanía. "Que Dios toque sus corazones", dice ella. "Aquí está mi hijo", voltea a verlo y le acaricia su cabello.


Y muestra la sonda a través de la cual lo alimenta. Usa pañales de adulto y casi siempre está así, no duerme y no vuelve en sí. Es una situación desesperante, "por eso pedimos su ayuda", recalcan los dos esposos.



"A veces ya no encuentro qué hacer ni qué decir", dice con una sonrisa mezclada con tristeza y llanto, Gloria. Su voz se quiebra y las lágrimas asoman cuando dice: "hay momentos que sentimos que ya no podemos, pero le oro a Dios y él nos ayuda y nos fortalece. Sí hemos llegado hasta aquí es gracias a Dios. Así que le agradezco a él y a ustedes también que nos van a apoyar", dice. 



Para mayor información usted puede llamar al número 9612772488, con Gloria Montejo Álvaro. El número de tarjeta es 5263 5401 3490 8447 Banco Azteca.

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