Joven salta del puente Belisario Domínguez

 


 


"¡Hijo por favor no saltes, detente!", gritaba el hombre de la tercera edad a un joven que vestía pantalón n3gro y playera blanca. Parado a la orilla del puente Belisario Domínguez, miraba hacia abajo y luego al hombre que le gritaba. Pudo más el peso que llevaba a cuestas, el fardo mental y emocional... y s4ltó.




Los policías de la Guardia Estatal Preventiva comienzan a descender con gran dificultad. El sitio, oscuro, escarpado con piedras y tierra suelta, podría ser f4tal también para los elementos policíacos de la Secretaría de Seguridad del Pueblo, que son valientes, pero se exponen al hacer esto.




Ellos intentan ir hasta el fondo del lugar, a la orilla del caudóloso río. "Por favor comandante no bajen", le dice el reportero. "Está oscuro, podría ser p3ligroso, mejor que lleguen con lancha", sugiere el comunicador de nota roja. Poco después llega personal de Protección Civil Municipal de Chiapa de Corzo.




Más patrullas llegan al lugar, un auto eléctrico se retira, en él va el único testigo que quedaba en el lugar. Fue el automovilista quien marcó al número de emergencias 911 para reportar lo ocurrido. Ante sus ojos desorbitados, con mirada incrédula, el joven s4ltó, mientras el hombre de la tercera edad gritaba desesperado, tratando de impedir el s4lto.




El automovilista narró ante los policías lo ocurrido, presuntamente era un joven y tras el s4lto ni siquiera cayó en el agua, se dice que estaba en el suelo. No se espera buenas noticias, la altura es de casi 20 m.


La pregunta que duele y hace difícil respirar el mismo aire es ¿qué pudo haber pasado para que el joven lleno de vida, con sueños y todo un futuro por delante, tomara esta decisión? ¿Qué losa pesaba más que sus razones de vivir?

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