COPAINALÁ // Román siempre quiso ser maestro
Ayer fue el Día Mundial de la Educación.
Román siempre supo que quería ser maestro, y no por el buen sueldo y las prestaciones de que gozan los docentes., sino porque deseaba ayudar a combatir la ignorancia y fomentar el desarrollo con base en la educación. Él mismo es un ejemplo de este logro, pues siendo huérfano de padre logró salir adelante y terminar la carrera en la Escuela Normal Superior de Chiapas. Hoy está a punto de jubilarse, luego de más de 35 años de impartir educación en la Centenaria escuela secundaria "Prevo" de Tuxtla. Antes, se preparó siendo instructor técnico del Conafe en una lejana comunidad del municipio de Copainalá. Ayer el Día Mundial de la Educación.
"Profe, qué gusto me da volverlo a ver", exclama Alonso mientras le da un apretón de manos y un abrazo efusivo al profesor Román.
"¿Cómo estás amigo, cuánto tiempo sin vernos", le dice el profesor a Alonso. Ambos se acuerdan de lo vivido mas de 40 años atrás.
El profesor Román era apenas un joven, iba a estudiar la preparatoria y el Conafe le ofreció la oportunidad de trabajar como instructor técnico en una comunidad, para luego darle una beca y así pudiera concluir sus estudios del nivel medio superior, con miras a estudiar una licenciatura.
Le asignaron la comunidad de Bellavista, municipio de Copainalá. El vivía en la Ribera Guadalupe, desde donde se iba caminando el día domingo. Eran más de 4 horas a pie: cruzaba la montaña, aún virgen, con animales salvajes. No había carretera. Toda su compañía era el grito de un arriero que llevaba sus mulas cargadas con mercancía de ida a Zaragoza, y a veces lo topaba de regreso.
"Eso me daba mucha alegría", dice el profesor, mientras Alonso sonríe. "Sí profe, sufrió usted mucho para venir a Bellavista y para regresar", dice Alonso, recordando que el joven Román se quedaba toda la semana, dormía y comía en una distinta casa de los poco más de 50 pobladores del lugar.
La escuela estaba en el mismo lugar que hoy. Donde hoy está la cancha de usos múltiples era un campito de tierra. El saloncito único era de tablitas de madera, con piso de tierra. Allí, el único profesor era Román, quien daba clases a niños de distintas edades.
La mayoría eran hermanos y hermanas de Alonso, y su mamá era quien más veces le daba de comer al profe Román.
Entre risas recuerdan que el joven no se separaba de una almohada que le había dado su mamá. Suspiraba cuando la veía y contaba los días y las horas para regresar a casa, el día viernes.
Hoy esos niños y niñas son hombres y mujeres de bien. Se casaron, tuvieron sus hijos e hijas, que ahora asisten a la única escuela primaria de esa comunidad, que ya cuenta con más de 120 habitantes. Todos recuerdan con admiración y gratitud al profe Román.
"Nunca pensé que volvería a regresar a este lugar", dice sonriendo Román. "Y tampoco pensó usted que ahí donde pasaba caminando, entre la montaña, sería su rancho", dice Alonso, y el profe sonríe.
Y es que desde hace años el profe Román compró un terreno que convirtió en un bello rancho, en el tramo de Guadalupe a Zaragoza.
Pero su mayor satisfacción como profesor no es comprar un rancho, sino ver realizados a sus alumnos y alumnas, encontrárselos y verlos que son útiles a la sociedad y que alcanzaron una carrera. Por eso no quisiera jubilarse aún, porque aún se siente joven, con fuerzas para seguir trabajando, pero también porque anhela tener la satisfacción de preparar a más generaciones de futuros profesionistas.
"Toda mi vida he luchado por la educación pública y lo haré desde donde esté", sostuvo Claudia Sheinbaum Pardo.
El expresidente de México, Andrés Manuel López Obrador, reprobó a los gobiernos que le antecedieron, por intentar privatizar la educación, atentando contra el derecho de las y los mexicanos a una educación laica, gratuita y obligatoria.
El segundo piso de la Cuarta Transformación busca continuar con este legado, en aras de garantizar el desarrollo armonioso de las facultades integrales de niños, adolescentes y jóvenes.
La educación transforma personas, transforma ciudades, transforma países. Y la educación pública hace mucho más que eso. Felicidades a los buenos maestros, como Román.
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