"Panchito" camina hacia su recuperación

 



El tapir sobrevivió a l3siones en cuello y patas, causadas por campesinos de Las Choapas. El ZooMAT es su actual hogar.


"¿Y dónde estĆ” Panchito?", pregunta el niƱo luego de ver la foto y el nombre colocado en una lĆ”mina colgante, a un lado del andador. Junto a su familia fueron al zoológico Miguel Ɓlvarez del Toro, este domingo. "EstĆ” atrĆ”s de los Ć”rboles, hijito, es un poco tĆ­mido o quizĆ”s tenga temor", explica la mamĆ” seƱalando hacia el tapir que se refugia tras los Ć”rboles al ver a las personas. Tiene temor. Cómo no si fue agredido por un grupo de campesinos: le lastimaron el cuello  y las patas. Sobrevivió de milagro, y sin estar totalmente recuperado fue exhibido en el ZooMAT. Hoy 27 de abril es el DĆ­a Mundial del Tapir.


"El camino de Panchito hacia su recuperación", dice el cartel en el encierro del ZooMAT. Una verdad a medias. El tapir exhibido fue rescatado en Las Choapas, Veracruz. Se encuentra en rehabilitación tras sufrir gr4ves l3siones y m4ltrato.



Aunque mostró mejoría, cicatrización de heridas y mayor actividad a finales de marzo de 2026, su caso generó controversia por su rÔpida exhibición.


Panchito fue capturado y herido por pobladores de Las Choapas, Veracruz, al acercarse a sus cultivos. TenĆ­a hambre.


Los campesinos le infligieron l3siones en el cuello y patas, con fil0sos m4chetes. Panchito fue rescatado a tiempo y trasladado al ZooMAT por su estado d3licado. Ahí recibió atención especializada.


A finales de marzo mostraba una evolución favorable, logrando buena cicatrización y alimentación tras días de cuidados.



Expertos y defensores exigieron su retorno a la vida silvestre, criticando que el ZooMAT lo pusiera en exhibición sin concluir totalmente su cuarentena. El tapir no tuvo el mismo cuidado ni el tiempo de cuarentena como el que le dieron al Ôguila arpía, quizÔs porque Panchito no costó $33 millones de pesos.


Panchito permanece solitario en su encierro, no se acerca a la orilla, permanece lo mƔs lejos de las personas. Casi siempre se refugia atrƔs de los troncos de los Ɣrboles... tiene miedo. Cree que en cualquier rato pueden volverlo a lastimar.


"Mami, ¿es un cochito?" Pregunta Angelito. Su madre y hermanas sonrĆ­en. "No es un cerdo, hijo". "¡¿Es un capibara?!", exclama asombrado el niƱo. Su familia vuelve a reĆ­r a carcajadas. "Tampoco es un capibara. Es un tapir", le explica su mamĆ”.


Panchito sigue mejorando en su condición física, pero le costarÔ sobreponerse al shock que le provocó la 4gr3sion sufrida.

Publicar un comentario

0 Comentarios