Algunos valoraron a sus madres sólo después de perderlas. No esperemos ese momento.
Ricardo lloró la ausencia de su madre el viernes, sábado y domingo. Lo hará el resto de su vida. Agarrado al barandal de su tumb4 pensó: "nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido". Por eso, si tienes una madre todavía, da gracias al Señor que te ama tanto, pues no todo mort4l contar podría, dicha tan grande ni placer tan santo.
Ricardo pasó frente a la Escuela Telesecundaria 123 "Jaime Sabines", en la Colonia Bienestar Social, el viernes 8 de mayo. Vio a las madres que salían con sus regalos, vio a sus hijos abrazarlas, besarlas, tomarse la foto, y pensó en su infancia, cuando era objeto del amor maternal. Se estremeció, suspiró y lloró. Lloró como un niño. "Cuánta falta me haces mamá", pensó.
El sábado fue a la iglesia y hubo un programa especial dedicado a las madres. Al entonar el canto "Hogar de mis recuerdos", pensó en su madre y en los principios y valores que le inculcó llevándolo a la iglesia. Le enseñó a amar y a temer a Dios, recordó el último acto de su madre antes de expirar su último aliento. Ya no podía hablar, así que ella levantó sus ojos y su dedo índice al cielo, señalando hacia Dios. Fue su última oración por sus hijos. Su más grande preocupación. Su mayor tesoro.
Este domingo 10 de mayo cientos fueron a los p4nteones. No todas las tumb4s de las madres tenían flores; hay hijas e hijos ingratos. No valoraron lo que tenían, ni siquiera cuando lo perdieron.
Ricardo piensa en su madre que era una mujer virtuosa descrita en Proverbios 31.
Si se nos pidiera nombrar a las personas más grandes e influyentes, lo más seguro es que pensaríamos en presidentes o líderes de la industria, ya que sus decisiones moldean el mundo. Pero ¿quién los moldeó a ellos? Es muy probable que sus madres hayan desempeñado un papel clave en su éxito.
Cuando una mujer cambia pañales, limpia narices y resuelve peleas, criar hijos puede no parecer un trabajo importante. Sin embargo, las madres tienen la responsabilidad de formar la vida de sus hijos.
Napoleón Bonaparte le daba una gran importancia al papel de la madre en la educación y formación de la sociedad. La frase célebre atribuida a él es:"El porvenir de un hijo es siempre obra de su madre", o también se le cita diciendo: "Deja que Francia tenga buenas madres, y ella tendrá buenos hijos".
Ricardo llevó flores a la tumba de su madre. Recordó sus sabios consejos, su risa y su llanto, sus oraciones por él y sus hermanos. Hoy ella descansa, está ausente, pero su legado permanece vigente... la madre ausente está presente.
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