OCOSINGO / Descansa Chan kin, Ășltimo y verdadero Hach Winik


* Se va un Ă­cono para la cultura maya y fiel guardiĂĄn de su casa: la Selva Lacandona.


En la humilde casa de madera, el perro fiel espera el regreso de su amigo. Echado sobre el piso de tierra, su cuerpo resiente el frío viento que se cuela entre las rendijas. Luis Echeverría Chan kin, el amo ausente, yace entre el polvo de la tierra, esa que labró y cuidó desde muy pequeño.
Su tĂșnica ya no lucĂ­a blanca como cuando la estrenĂł. Amarillenta por el transcurrir del tiempo y pigmentada por la tierra cultivada, parecĂ­a que a Chan kin le gustaba mĂĄs asĂ­, como si combinara mejor con su piel morena, de tantas vistas al sol.

Sus pies, siempre descalzos, con venas resaltadas por tanto caminar, con plantas encallecidas, desdeñaban piedras, espinas, pero nunca claudicaban en su diario recorrer por el sendero del deber.
Sus manos, callosas también, y con venas resaltadas por el esfuerzo, nunca cesaron de cultivar la tierra, siempre con responsabilidad, respetando la naturaleza.

Su cabello largo y enmarañado, no lograba ocultar su rostro surcado en su vejez por las arrugas, surcos de experiencia donde germinó la semilla de la humilde sabiduría y el celo apasionado por la Selva Lacandona. Chan kin Echeverría era un guardiån del pulmón de Chiapas, México y el mundo.
Sin hablar español, logrĂł dar mensajes con el idioma universal del amor a la tierra, a la naturaleza. Hoy sus pies dejaron de recorrer su milpa y la Selva. Hoy sus manos estĂĄn quietas, entrelazadas sobre su pecho. Descansa el "Ășltimo y verdadero Hach Winik".
“Una estrella sube al firmamento…


Ha retornado al lugar de los privilegiados, Luis Echeverría Chankin, uno de nuestros grandes señores de nuestra orgullosa comunidad Lacandona. Eterno descanso y que la paz, consuelo y resignación llegue a su familia y comunidad", expresó el alcalde de Ocosingo, Gilberto Rodríguez de Los Santos, ante amigos y familiares de quien toda su vida cuidó de nuestra selva.
Descanse en paz. Luis EcheverrĂ­a Chan kin
Fotos: Franz Xavier

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