Jaime Sabines, como hace 100 años, 2026 es su año. Hoy es el día de su natalicio.
Jaime Sabines, reconocido poeta chiapaneco, nació el 25 de marzo de 1926 en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Falleció el 19 de marzo de 1999 en la Ciudad de México, faltando seis días para cumplir 73 años. Quién diría que el vendedor de telas escribiría uno de los más famosos poemarios mientras despachaba en el local denominado El Modelo, propiedad de su hermano Juan Sabines Gutiérrez. Quién diría que el estudiante de Medicina dejaría un día la carrera y se inscribiría en la Facultad de Filosofía y Letras. Quién diría que sería conocido como "El franc0tir4dor de la literatura". Quién diría que el 2026 sería denominado año de Jaime Sabines, por el Congreso del Estado de Chiapas.
Jaime Sabines vivió apasionadamente cada segundo de su vida, así lo describió Octavio Paz al decir "para Sabines todos los días son el primero y el último día del mundo”. Jaime Sabines fue hijo de Julio Sabines, tuvo dos hermanos cuyos nombres empezaban con "J", como el de su padre, Juan (que llegó a ser gobernador de Chiapas) y Jorge. “Jaime Sabines es un poeta vivo, pareciera que está aún aquí, porque continúa siendo muy leído por los jóvenes. Es un escritor definitivo y fundamental para la literatura en español y la literatura en general. Se le sigue leyendo, pero también se le traduce a nuevos idiomas”, comentó Pilar Jiménez Trejo.
En 1953 se casó con Josefa "Chepita" Rodríguez Zebadúa, con quien tuvo cuatro hijos a los que bautizó siguiendo el mismo patrón que su padre, con "J": Julio, Julieta, Judith y Jazmín. En 1983, un año después de la erupción del volcán Chichonal, publicó “Los Amorosos", que nació de un solo g0lpe. Doña Luz dio a luz a su hijo Jaime en marzo. Tuvo que ser en marzo y sí, tuvo mucho de poeta y l0c0.
Sabiendo que el destino irremediable de cada ser humano es la mu3rte, Sabines escribió "no hay que llorar la mu3rte, es mejor celebrar la vida". Así el poeta mayor se fue llorando la hermosa vida y sacudiéndose el polvo de oro de la existencia que no retorna más. Si bien más de uno le teme a la mu3rte, Sabines dijo no tenerle mi3do a nada. "Yo no le tengo mi3do a nada, pero todavía no me explico por qué tiemblo cada vez que te veo", escribió.
"En qué lugar, en dónde, a qué deshoras me dirás que te amo, esto es urgente porque la eternidad se nos acaba", decía. Su eternidad se acabó un día. Esa eternidad, ese segundo eterno es la grata compañía que nos llama a vivir un segundo a la vez. En la pared de la casa que lo vio nacer, ubicada en la 2a Poniente Sur de Tuxtla Gutiérrez, estaba escrita la frase "alguien me habló todos los días de mi vida al oído, despacio, lentamente. Me dijo ¡vive vive vive! Era la mu3rte". Sabines respiró 73 años. Se fue y se quedó en la historia, en cada letra de cada poema, en cada lector. Hoy fue recordado.
Hoy su recuerdo es posible para aquellos que visitan el mirador Los Amorosos, donde la efigie de Sabines Gutiérrez luce sentado sobre una banca, de espaldas al norte, de espaldas al mundo. De frente al sur, de frente al amor. Es ahí en el Libramiento Norte Poniente donde convergen las parejas de amorosos que clandestinamente o con derecho tácito acuden de día, de tarde, de noche, a deshoras, para tener escenas de amor y desamor, para llorar y reír, para abrazarse o abofetearse, para amarse u odiarse... para inspirarse con la presencia del poeta mayor.
Allí a su lado, sobre la banca se sientan parejas que llegan oliendo a distintas fragancias, huelen al amor y al desamor, huelen a abrazos y rechazos, ahí se han dado el primer beso y también el último. Ahí es punto de encuentros y desencuentros. Decenas de parejas, aunque no sepan un solo verso del poeta amoroso, lo encarnan, sean enamorados o no, sean amorosos o no, el mirador sigue llamándose Los Amorosos. Es ahí donde "los amorosos siempre se están yendo, siempre, a alguna parte. Esperan, no esperan nada, pero esperan, saben que nunca han de encontrar".
Y es ahí donde más de uno vive la pequeña mu3rte, anticipándose a la grande mu3rte, la que muchos temen, la que Sabines no temía. Él prefería m0rir de amor, antes que m0rir de cualquier otro pretexto.
"No es que mu3ra de amor, mu3ro de ti, mu3ro de ti amor, de amor de ti, de urgencia mía, de mi piel, de ti de mi, alma de ti y de mi boca, y del insoportable que yo soy sin ti. Mu3ro de ti y de mí, mu3ro de ambos, de nosotros. Me mu3ro, te mu3ro... lo mor1mos".
Jaime Sabines inició y cerró su ciclo de vida en marzo. De poeta y l0c0 no tuvo poco, sino mucho... fue el "Poeta mayor".
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