Antes de ingresar a la universidad, él vendía tomates, chiles, limones y cebollas en los mercados de Tepeaca y Cholula. Tal vez seguirá haciéndolo, pero con la satisfacción de la meta alcanzada. Sin duda una historia más para motivarse y darse cuenta que nunca se es viejo para lograr nuestras metas. La edad no determina de qué eres capaz. ¡SÍ SE PUDO! ¡SÍ SE PUEDE!

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