Roberto recibió más que monedas

El DIF Tuxtla le dio mucho más que eso.



Roberto estiraba la mano esperando recibir una moneda con la cual pudiera subsistir cada día, mientras en condición de calle se encontraba, literalmente tirado, a un lado de los contenedores de basura, sobre la 6a Sur Poniente, en el Centro de Tuxtla Gutiérrez. Para unos era visible, para otros pasaba desapercibido. El DIF Tuxtla le dio mucho más que una moneda. 

Roberto lleva algún tiempo en situación de calle. Llegó a la 6a Sur entre 2a y 3a Poniente, cerca de un contenedor de basura y también cerca de una farmacia.




Algunos le daban algunas monedas con las que Roberto sobrevivía. Una gran h3rida en el pie y otro en el corazón le eran discapacitantes. 

Vecinos del lugar, conmovidos por esta situación, reportaron el caso pidiendo ayuda al Ayuntamiento capitalino. Y la ayuda llegó. Si el alcalde tuxtleco, Ángel Torres, ha ayudado a gatitos y a perritos, cómo no ayudaría a un ser humano.

"Les informo que el DIF Tuxtla, a través de la Procuraduría Municipal de Protección de Niñas, Niños, Adolescentes y la Familia, en coordinación con las Secretarías de Protección Civil y de Seguridad Pública de Tuxtla, atendieron un reporte ciudadano de vecinas y vecinos de la 6a. Sur entre 2a y 3a Poniente, Colonia Centro.




Se salvaguardó la integridad física de un adulto mayor de 62 años que se encontraba en situación de abandono social, brindándole atención médica inmediata y trasladándolo a un nosocomio para garantizar su derecho a la salud y la atención integral correspondiente.

Agradecemos a la ciudadanía por reportar de manera oportuna. Seguimos trabajando con compromiso para proteger y atender a las y los tuxtlecos en situación de vulnerabilidad", publicó en su muro el edil capitalino Ángel Torres.




Roberto, de 62 años, sobrevive en condición de calle. Su pie izquierdo está herido. Parece pie diabético. Las moscas que abundan en el lugar pueden infectarle más la h3rida. Es que muy cerca, a sólo un metro, están los contenedores de basura. Roberto lo sabe y por eso cubre su pie l4stimado con un paliacate rojo.

Ese lugar eligió Roberto desde hace dos meses. Hay gente buena que de una u otra manera ayuda a Roberto. Y eso lo agradece. "Dios los bendiga por su ayuda; sólo Dios sabe si voy a sanar", dice y mira su pie lastimado.



De repente llega la luz al final del túnel: personal del Ayuntamiento capitalino acude para auxiliar a Roberto, y lo llevan para curarle su h3rida física, y por qué no, también la emocional. 

Visiblemente emocionado Roberto vuelve a abrir sus labios para echarle la bendición a sus buenos samaritanos. "Dios los bendiga", dice conteniendo el llanto de gratitud. Hay ángeles humanos y humanos angelicales. Dios los bendiga.

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